Miniaturas para D&D en 28 mm: la guía definitiva
Llevas un mes preparando la campaña, el villano tiene tres capas de motivaciones… y en la mesa lo representa una lata de refresco. Nos ha pasado a todos. Una buena miniatura no es postureo: en cuanto el grupo ve al bicho plantado en la cuadrícula, ocupando sus buenos 75 mm de pasillo, el combate se siente de otra manera. En esta guía te cuento todo lo que hay que saber sobre miniaturas para D&D en 28 mm: qué significa la escala de verdad, qué peana toca a cada criatura, resina contra plástico, cómo montar el bestiario de tu campaña sin fundirte la nómina, la escenografía que sí se usa y hasta la pantalla del máster. Al lío.

La escala 28 mm, explicada sin dolor
Cuando decimos que una miniatura es de 28 mm, hablamos (más o menos) de la altura de una figura humana desde los pies hasta los ojos. Es la escala estándar del rol y los wargames de fantasía desde hace décadas, y por eso casi todo lo que encuentres —miniaturas, muebles, puertas, escenografía en 28 mm— encaja entre sí.
Verás también miniaturas «heroicas» de 32 mm: son un pelín más altas y algo más anchas de manos y cabeza. ¿Problema? Ninguno. En D&D lo que manda es la peana y el espacio que ocupa en la cuadrícula, no si el bárbaro mide 4 mm más que el clérigo. Puedes mezclar 28 y 32 mm en la misma mesa sin que nadie levante una ceja (y si alguien la levanta, que traiga él las minis).
La regla de oro: 1 casilla = 1 pulgada = 5 pies
La cuadrícula estándar de D&D usa casillas de 1 pulgada (25 mm) que representan 5 pies. Toda la tabla de tamaños sale de ahí:
| Tamaño (D&D) | Espacio en cuadrícula | Peana recomendada | Ejemplos |
|---|---|---|---|
| Diminuto | media casilla | 20 mm | hada, diablillo, familiar |
| Pequeño | 1 casilla (1") | 25 mm | goblin, kóbold |
| Mediano | 1 casilla (1") | 25 mm | humano, orco, esqueleto |
| Grande | 2×2 casillas (2") | 50 mm | ogro, troll, displacer beast |
| Enorme | 3×3 casillas (3") | 75 mm | gigante, dragón adulto |
| Gargantuesco | 4×4 casillas o más (4"+) | 100 mm o más | dragón anciano, kraken |
Consejo de taller: si una miniatura te llega con peana pequeña para su tamaño de juego, pégala sobre una peana del diámetro correcto y listo. Es la chapuza legal más vieja del hobby y funciona.
¿Resina o plástico? La eterna pregunta
En la mesa de rol conviven tres familias de miniaturas, y conviene saber qué compra cada una:
| Resina de impresión 3D | PVC prepintado | Plástico duro de caja | |
|---|---|---|---|
| Detalle | Altísimo (las impresoras 16K capturan texturas de tela, escamas y filigranas) | Medio-bajo, detalles «fundidos» | Alto, pero requiere montaje |
| Precio por mini | Bajo-medio | Medio (pagas el pintado de fábrica) | Alto en cajas oficiales |
| Pintado | Lista para imprimar | Ya pintada (regular) | Sin pintar |
| Variedad | Enorme: se imprime bajo demanda | La que haya en tienda | Limitada al catálogo |
La resina clásica tenía fama de frágil, y era merecida. Por eso nosotros imprimimos con resina con la flexibilidad justa: aguanta el trote de la mesa, el viaje en la mochila y el codazo del que tira el d20 con demasiada fe. Detalle de resina, resistencia de mesa de juego real.
Cómo elegir las miniaturas de tu campaña

El error clásico: comprar por catálogo («qué chulo este demonio») en vez de por encuentro. Hazlo al revés y tu bestiario costará la mitad:
- Los personajes jugadores. Una mini por jugador. Aquí sí merece la pena afinar: es la figura que va a estar en TODAS las sesiones.
- La morralla. 10-15 esbirros genéricos (goblins, esqueletos, bandidos, cultistas) cubren el 80 % de los combates de nivel bajo. Cómpralos en packs, no sueltos.
- El villano de la campaña. Una figura con presencia. Si tu grupo va a perseguir a un liche durante diez sesiones, que el liche imponga.
- El monstruo icónico. Ese combate que llevas meses preparando merece SU miniatura: el dragón del tesoro, el gigante del paso de montaña. Uno o dos por arco de campaña, no más.
Monstruos que nunca fallan
Hay criaturas que tarde o temprano caen en toda campaña: el beholder flotando sobre su montón de tesoro, el mind flayer con su séquito, la displacer beast que nunca está exactamente donde la ves. Y los clásicos de siempre: no-muertos a paladas, verde que te quiero verde y bichos grandes que ocupan pasillo entero.
- Para necrópolis y criptas: vampiros y huestes góticas o legiones no-muertas de estética egipcia.
- Para emboscadas de camino: orcos y goblins a puñados.
- Para encuentros de nivel alto: ogros y moles del norte o hombres lagarto y dinosaurios de guerra para esa jungla maldita.
Todo el bestiario, junto y revuelto, en nuestro catálogo de fantasía en resina.
Escenografía para dungeons: el terreno lo cambia todo

Si buscas «dnd terrain» o «28mm terrain» encontrarás de todo, desde losetas de papel hasta mesas modulares de 500 €. La verdad incómoda: el 90 % de la escenografía que se compra no vuelve a salir del armario. Estas son las piezas que SÍ se usan sesión tras sesión:
- Puertas. La pieza más rentable del hobby. Definen habitaciones, bloquean líneas de visión y generan la eterna pregunta: «¿quién abre?».
- Cofres, altares y mesas. Objetivos de misión instantáneos.
- Muros y esquinas modulares. Cuatro rectas y cuatro esquinas montan cualquier habitación.
- Escaleras y trampillas. Verticalidad barata: el dungeon deja de ser un pasillo plano.
- Un puñado de columnas. Cobertura, rituales, derrumbes. Sirven en cripta, templo y taberna.
¿Losetas 2D o terreno 3D? Las losetas son rápidas y se guardan en una carpeta; el terreno 3D en 28 mm gana en inmersión y además sirve para cualquier wargame de escaramuzas. Nuestra recomendación de taller: losetas para el mapa base y piezas 3D solo donde pasa la acción. Puedes ver lo que tenemos en escenografía y bits — colección en crecimiento, que las impresoras no descansan.
La pantalla del máster (dungeon master screen)
Merece su propio apartado porque es la gran olvidada. Una buena pantalla de máster hace tres trabajos: esconde tus notas y tiradas, te pone las tablas de consulta a un vistazo y marca —seamos sinceros— quién manda en la mesa.
Qué mirar al elegir (o imprimir) una:
- Altura media. Las pantallas muy altas te aíslan del grupo. Con 15-20 cm escondes los dados y sigues viendo las caras de pánico, que es a lo que hemos venido.
- Paneles personalizables. Las tablas que consultas TÚ, no las que decidió una editorial: acciones en combate, condiciones, precios, nombres de PNJ de emergencia.
- Impresa en 3D y modular. Los diseños actuales llevan bandejas de dados integradas, soportes para cartas de iniciativa y bisagras imprimibles. Si tienes impresora, es un proyecto de fin de semana muy agradecido; si no, cualquier taller de impresión te la hace.
Dados y demás liturgia (sí, hablemos de dados)
Ningún artículo sobre la mesa de D&D está completo sin los dados. El set de 7 (d4, d6, d8, d10, d10 de porcentaje, d12 y el drama del d20) es lo primero que compra todo jugador y lo último que deja de comprar: nadie tiene «suficientes» dados, igual que nadie tiene suficientes miniaturas sin pintar.
Tres accesorios que suben la calidad de vida de la mesa: una torre de dados (se acabaron los dados que tiran la mini del mago), una bandeja de tiradas (silencio y cero dados por el suelo) y una caja donde el set de la suerte viaje con dignidad. Todo existe en versión imprimible en 28 mm de decoración, a juego con tu mesa.
Cómo lo hacemos en Drakholm

Nosotros venimos del mismo sitio que tú: un padre jugón que volvió al hobby, vio los precios y se compró una impresora. Hoy son 32, todas escupiendo resina de alta definición 16K bajo demanda desde España. ¿Qué significa eso en tu mesa?
- Detalle real: texturas de cota de malla, escamas y runas que se pintan solas con un lavado.
- Sin soportes ni sorpresas: te llega limpia, curada y lista para imprimar.
- Precio de colega: héroes sueltos desde unos 5 €, packs de tropas por lo que cuesta una mini suelta de otras marcas.
- Impresión bajo demanda: no vendemos lo que hay en un almacén, imprimimos lo que necesita tu campaña.
Echa un ojo al catálogo completo de fantasía y monta el bestiario que tu mesa se merece.
Preguntas frecuentes
¿Qué escala tienen las miniaturas de D&D?
El estándar es 28 mm (altura aproximada de una figura humana hasta los ojos), con variantes «heroicas» de 32 mm totalmente compatibles. En juego lo que importa es la peana: 25 mm para criaturas Medianas, 50 mm para Grandes, 75 mm para Enormes.
¿Cuántas miniaturas necesito para empezar a jugar?
Con una mini por jugador, 10-15 esbirros genéricos (goblins, esqueletos, bandidos) y un villano con presencia cubres los primeros niveles de cualquier campaña. Amplía por encuentro, no por catálogo.
¿Las miniaturas de resina no se rompen?
La resina rígida clásica sí era frágil. Las resinas actuales con flexibilidad calibrada —las que usamos en Drakholm— aguantan caídas de mesa y viajes en mochila. El detalle de la resina ya no está reñido con jugar de verdad.
¿Puedo usar miniaturas de wargames en D&D?
Claro. Un orco es un orco: si la peana coincide con el tamaño de criatura (25/50/75 mm), cualquier miniatura de fantasía en 28 mm sirve. De hecho los packs de tropa de wargame son la forma más barata de llenar un dungeon de enemigos.
¿Mejor miniaturas pintadas o sin pintar?
Las prepintadas de fábrica son cómodas pero de acabado pobre. Una mini sin pintar cuesta menos, tiene mejor detalle y pintarla es medio hobby — y si no te ves con el pincel, en gris oscuro con un pincel seco de plata ya luce en mesa.
D&D y Dungeons & Dragons son marcas de Wizards of the Coast. Drakholm no está afiliado a Wizards of the Coast; hablamos del juego porque es al que jugamos.